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ANABISAI 2016: La biblioteca universitaria: espacio de innovación para el cambio social

La Universidad del siglo XXI enfrenta diversos y complejos desafíos para responder a los cambios y transformaciones que ocurren de manera acelerada en la sociedad red. En ese sentido, “los cambios sociales según Castells (1996) son tan espectaculares como los procesos de transformación tecnológicos y económicos”. Por ello, sin dejar de cumplir su tradicional misión de enseñanza, creación y transmisión de conocimientos, lo que redunda en su participación en el desarrollo social, las universidades están obligadas a reinventarse e innovar para atender con urgencia su compromiso en procura del desarrollo de las sociedades en las que están insertas.

Los modelos universitarios tienen el desafío de construir dinámicas de innovación que contribuyan con el desarrollo integral, generen inclusión social, y faciliten el acceso abierto al conocimiento. Estos desafíos son ineludibles y desde siempre acompañaron el desarrollo de las universidades.

La Universidad es impensable aislada del conjunto de la sociedad y dentro de ella, la biblioteca tiene un rol sustantivo en el proceso de diálogo e interrelación con los distintos actores sociales.

La biblioteca mantiene una relación transversal con el modelo institucional en su conjunto. Es uno de los servicios que las universidades ofrecen tanto a la comunidad universitaria como a sus usuarios externos y la sociedad en general. En su compromiso hay un mandato claro a desarrollar la interacción con la sociedad y “reforzar los lazos de su hábitat” (Ventura, 2015) al mismo tiempo que responde a las demandas de la comunidad universitaria.

La sistematización del conocimiento y los criterios de usabilidad son factores que facilitan el diálogo intrauniversitario y al mismo tiempo establecen una 
relación con otros sectores interesados del ámbito académico o de la sociedad. Estos procesos de interlocución entre las distintas disciplinas y las personas están influidos por el desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). En consecuencia, la biblioteca aprovecha los avances tecnológicos no solo como espacio exclusivo para almacenar conocimiento sino también para difundir y dar acceso a la cultura, la educación y la ciencia (Soto, 2010).

Los espacios de la biblioteca, físicos y virtuales, deben constituirse en laboratorios facilitadores del diálogo y la innovación, contribuyendo así con los procesos de cambio necesarios para la transformación y desarrollo de la sociedad. Ello implica flexibilizar las concepciones en el diseño de los servicios bibliotecarios universitarios y ofrecer espacios para aprender y experimentar, por ejemplo: “aulas de aprendizaje activo o estudios de producción” (Marquina, 2015 sept. 22) u otras alternativas que generen capital social y fomenten la participación cívica en las comunidades vecinas (Torres, 2005).

La biblioteca debe contribuir a la construcción de comunidades que favorezcan la igualdad de oportunidades y la cohesión social. Para alcanzar este objetivo deben desarrollarse políticas de alfabetización informacional, democratización y acceso universal a los servicios de información para el conjunto de los usuarios.

Así, la acción innovadora de la biblioteca según Díaz Grau (2004) se puede concretar:

  1. Creando espacios de concurrencia para la ciudadanía, ofreciendo foros, charlas, conferencias, talleres, cursos donde se propicie el surgimiento de relaciones que deriven en la formación de capital social.
  2. Poniendo a disposición de asociaciones y redes ciudadanas tanto las sedes físicas y/o virtuales como los servicios bibliotecarios.
  3. Desarrollando cursos de alfabetización informacional que introduzcan a la comunidad en la sociedad de la información.
  4. Creando afinidades en la comunidad para generar puntos de encuentro que favorezcan el establecimiento de relaciones entre sus miembros.
  5. Impulsando experiencias que faciliten la interrelación entre las distintas disciplinas de la Universidad con los diversos usuarios de los servicios bibliotecarios.

Para debatir sobre la problemática expuesta se proponen 8 Ejes temáticos organizados bajo la modalidad de Grupos de Trabajo (GT)

  • GT-01. Propiedad intelectual y derechos de autor. Acceso Abierto. Limitaciones y excepciones (Coord. Lic. Nury Moreno/UNIMET)
  • GT-02. Bibliotecas y sustentabilidad ambiental, biblioteca verde. (Coord. Ing. Joaquín Benítez- Dirección de Sustentabilidad Ambiental/UCAB)
  • GT-03. El papel de la Biblioteca en la Educación a distancia. Formación profesional y aprendizaje continuo. (Coord. Dra. Beatriz Tancredi/UNA).
  • GT-04. Protagonismo de la Biblioteca en el proceso de infoinclusión social. Multialfabetización: competencias informacionales, lectoescritoras y digitales. Servicios de extensión social, educación para la ciudadanía desde la biblioteca Universitaria y servicios pare personas con necesidades especiales (Coord. Lic. Daisy Arrieta/UCV).
  • GT-05. Gestión y Administración de Bibliotecas. Evaluación del servicio de información. Sistemas de información documental. Desarrollo y gestión de colecciones. Modelo consorciado, sistemas y redes de acceso a recursos electrónicos. (Coord. Marlene Bauste/ULA).
  • GT-06. Gestión del Conocimiento. Soluciones tecnológicas para la gestión de los contenidos y del conocimiento. Bibliotecas digitales. Repositorios institucionales y Recursos electrónicos. Preservación digital y conservación de originales. Sistemas de seguridad e Identificación en las Bibliotecas. (Coord. Ángel Moros/UCV).
  • GT-07. Archivos y colecciones especiales en las Universidades. (Coord. Starlys Manrique/UCAB).



ANABISAI 2016. Desarrollado por el Centro Cultural Padre Carlos Guillermo Plaza s.j. con el apoyo del Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería.

Universidad Católica Andrés Bello

Caracas, Venezuela